Estoy en un verde campo con rosas rojas. Un cielo azul adornado con algodones blancos y a lo alto una luz irradiando todo el espacio posible.
Una casa saluda ,algo cortada allá lejos, una casa de ventanas azules y blanca pared. Una casa en mitad de la nada.
Envuelvo el pomo de una de la puerta de la casa con mi mano, siento el frío que desprende este metal. Salgo por la puerta y veo el campo, empiezo a correr y llego a un acantilado, me asomo algo asustado y veo el mundo, el mundo bajo mis pies. Observo con una singularidad particular la vida, como fluye y se agota. Aquí.. en lo alto del acantilado veo la ciudad, veo todo y me siento seguro pero el viento es fuerte y me arrima al borde del vacío.
Tentado por la suerte me tiro. Voy veloz, me siento como una gota de agua pero cuando llego al suelo no soy mas que una portada en un periódico, no soy mas que el chico que pecó de imaginación.
Mi cuerpo está destrozado pero sigo aquí, en mi campo particular gozando de una libertad que solo me la puede otorgar mi mente, mi alma.

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