Esos anuncios le molestaban, unos anuncios que representaba lo que debería de ser su vida, de que tenía que comprar esas cosas para ser feliz, cosas que realmente no necesitaba.
Una música sonaba en el fondo de todo ese caos, detrás de esos coches, el tren que pasaba cual rayo, detrás de todas las palabras que pronunciaba cada persona. Se hizo el silencio y esa música fue la creadora de la iluminación de este hombre gris. El mundo se quedo a solas, estaba él solo con los edificios, en las calles habían desaparecido los coches, el tren, las personas y todo lo que provocaba su malestar, la sociedad en sí. Ahora, podía escuchar la música, podía observar como era la ciudad, una ciudad sin nadie.
El viento corría rápido a través de las calles llegando a este individuo.
Estaba solo.
Sin nadie.
Por fin
.
Lo peor de todo es que todo el caos volvió, el mundo feliz pero él seguía triste, ver como la gente hacia su vida superficial sin profundizar en los pensamientos de la vida, en lo que es la realidad y a quien están engañando.
Él seguiría deambulando por la calle, como cuando escuchó esa música. Solo.
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