lunes, 30 de junio de 2014
Mi refugio..
Es este mi refugio, es donde se que no me pasara nada, podre contar lo que sea que nunca me juzgara. Estas paredes que me hablan diciendome lo que escribi en ellas. Quiero seguir aqui, no me ire.
Que es!?
Sabes, esa sensacion que te recorre el cuerpo, una sensacion de tristeza, de melancolia que empapa tus ojos, que hacen que quieran llorar. No se! Quizas, sea un sentimiento extraño, implacable a la razon. Estoy aqui, con esta musica que no deja de cambiar mi estado de animo, que hago? no quiero cambiar esta musica pero quiero llorar... no se.. porque!?
Os contaré....
Hoy, amaneció como todos los días. Yo me dispuse a despegarme de las sábanas que me secuestraban. Me levanté, coloque los pies en el suelo y noté algo, algo que no había notado antes pero -oh me crecieron alas- no me lo podía creer. Llegue al tejado al fin, para probar estas alas que habían nacido de mi espalda la noche anterior. Me coloqué en el borde del edificio y salté, empecé a agitar las alas con energía y en efecto, volé. Llegué a rincones del mundo que ningún otro humano había estado, disfrutaba volando, nadie me podía pillar, nadie podía verme por lo alto que volaba , disfrutaba de esa brisa en mi rostro, de esa libertad que me otorgaba esas alas, no supe controlarme y desaparecí,he aquí mi error, me olvidaron.
Caí en picado, como el martillo contra el yunque pensando en el semejante golpe que voy a darme.
Llegué al suelo, acariciándome bruscamente, me encontraba ahí, en un desierto y pensé -ojala no me hubiera crecido esta maldición en la espalda- Todos me olvidaron, mi familia, mis amigos, el mundo se había desprendido de mi y yo me había desprendido del mundo.
Los párpados caían como la noche, me moría. No podía creerme lo egoísta que llegué a ser, me encontraba completamente solo, el día de mi juicio, el día marcado.
Pensar, todo aquello comenzó una mañana cualquiera, hice lo que cualquiera hubiera hecho, no me juzgueis, os lo ruego. Mis alas desaparecieron y con ellas mis recuerdos, no tenía nada, solo mi aliento y ya me quedaban pocos, los últimos retazos de pensamientos y me despido.
-Memorias de...-
Caí en picado, como el martillo contra el yunque pensando en el semejante golpe que voy a darme.
Llegué al suelo, acariciándome bruscamente, me encontraba ahí, en un desierto y pensé -ojala no me hubiera crecido esta maldición en la espalda- Todos me olvidaron, mi familia, mis amigos, el mundo se había desprendido de mi y yo me había desprendido del mundo.
Los párpados caían como la noche, me moría. No podía creerme lo egoísta que llegué a ser, me encontraba completamente solo, el día de mi juicio, el día marcado.
Pensar, todo aquello comenzó una mañana cualquiera, hice lo que cualquiera hubiera hecho, no me juzgueis, os lo ruego. Mis alas desaparecieron y con ellas mis recuerdos, no tenía nada, solo mi aliento y ya me quedaban pocos, los últimos retazos de pensamientos y me despido.
-Memorias de...-
El rincón.
Día de todos.
Día de nadie.
Día mío.
Día nuestro.
Día nublado.
Día frío.
Día de desamparo.
Atardecer.
Anochecer.
Amanecer.
Las sombras me cobijan, sin remordimientos, sin sentimientos.
La magia reside aqui..¿no la ves?
sábado, 28 de junio de 2014
Distorsion
Me sumerjo en la realidad, de un salto y una vuelta caigo sobre esta agua que... a pesar que es agua es mas dura que el suelo. Intento hundirme, intento que el agua reemplace mis pensamientos y me vaya en una corriente a otros oceanos.
Me empapo.
Estoy aquí.
Los claveles suenan al lado de los laureles
Que están solos en estos lugares
donde yo estuve sentado tiempo atras.
Las ramas me dan cobijo en este campo
de desamparo, ojala estuvieras a mi lado
pues me siento olvidado en tu abandono
Marchándose el sol, la luna
llego, con ella mi tristeza
en esta marea negra
Me empapo.
Estoy aquí.Los claveles suenan al lado de los laureles
Que están solos en estos lugares
donde yo estuve sentado tiempo atras.
Las ramas me dan cobijo en este campo
de desamparo, ojala estuvieras a mi lado
pues me siento olvidado en tu abandono
Marchándose el sol, la luna
llego, con ella mi tristeza
en esta marea negra
viernes, 27 de junio de 2014
Besos
Es una pena que los hombres muchas veces no se den cuenta que un beso para ellas puede ser el inicio o el fin de una relación. Un romántico termómetro. Muchas dicen: “Solo espero que no bese mal” y creen que el futuro esposo puede desvanecerse ante un beso mal dado.
A ellas les encanta besar, es como recordar que el amor está vivo. Para muchos es un acto más en el infinito juego del amor. Besan como locos cuando la conocen, no importa si tienen 20, 40 o 60 años. El inicio de toda relación viene acompañado de besos cinematográficos. Pero con el pasar del tiempo y una vez conquistada la ‘presa’, parece que los besos no son tan importantes, “No es necesario demostrar tanto amor” dicen. “No exageres”, “En público ni pensarlo, eso era cuando éramos novios…”
Y los besos de cine se transforman en besos y con el tiempo en “piquitos de cariño”.
Ella suele dormirse con el recuerdo de los besos de cuando eran novios, aquellos que le hacían arder los labios y se reía con el corazón, como solamente los que aman saben hacerlo. El tiempo pasa y los besos también. Se vuelven anticuados y lo raro es que no dicen que es cosa de viejos, sino todo lo contrario: “No seas loca, eso es cosa de jóvenes, ya no somos adolescentes!”.
Por increíble que parezca se olvidan de besar y no se dan cuenta que también olvidan decir “te amo”, “te quiero”, “te necesito”, el complemento ideal de todo buen beso.
¿Te acuerdas cuando él te besaba y sentías que levantabas una pie del piso? Era un reflejo natural e inconsciente del momento, como cerrar los ojos o abrazar. ¿Qué beso bien dado no viene acompañado de un cálido abrazo y ojos cerrados? Aquel que te esconde debajo de tu protector, del hombre que te cuida y que en ese momento es el elegido. Pero también cuántos besos desperdiciados y estériles con personas que no valían la pena, que sabías de antemano que no terminarían en nada...
Al final de la vida, nunca te vas a arrepentir por los besos que diste y sí por los dejaste de dar, por los que no tuviste valor de pedir o simplemente la audacia de robarlo. Nunca vas a arrepentirte por haber dicho mil veces te amo, pero si vas a sufrir por aquella ocasión no lo dijiste ni siquiera una vez. Nunca diste aquel beso porque no te animaste ¿y si ella resultaba ser la mujer de tu vida?...buena pregunta para un viernes.
Imagínate que un día suena el teléfono y ocurriera esta inverosímil conversación.
- Hola, por favor con (…)
- Si. Habla ella ¿Con quién hablo?
- ¿Que tal? no te debes acordar de mi, soy (…) yo estaba enamoradísimo de ti ¿lo recuerdas?
- Pero eso fue hace más de veintitantos años!
- …exactamente hace 29 años.
- ¿Y...por qué se te ocurrió llamarme?
- ¿Eres feliz?
- No entiendo la pregunta…
- Pregunté si eres feliz.
- No se qué decirte…que se yo...esto es muy extraño!
- Bien. Me gustaría besarte.
- ¿Cómo?
- Si, lo que escuchaste, me gustaría darte aquel beso que no me animé hace casi 30 años. ¿Crees que todavía sea posible?
Posiblemente ella le dice que no, o le pregunta si está loco, borracho, consume drogas o directamente le corta el teléfono de cuajo. Pero es demasiado tarde y el no le puede explicar que hace casi treinta años que la ama y nunca la pudo olvidar. Como decirle que aquel beso que nunca le dio, le hizo falta durante toda su vida. “Ese beso que nunca di, es el que mas extraño”, piensa el, mientras cuelga el teléfono, aunque ni siquiera sepa a qué saben los labios de quien ha amado en silencio por décadas.
Se que la historia parece sacada de una película, pero de solo pensarlo, sentimos pena por el hombre que nunca se animó. Posiblemente es demasiado tarde y a menos que ella esté tan loca como el, las posibilidades de retomar aquel beso inconcluso es una en un millón.
Por eso es que insisto tanto, a pesar que algunos me critiquen sin piedad: Juégate, pelea por lo que amas, háblale, dile que la amas, que te mueres por ella, envíale flores, cartas, e-mails, mensajes de texto, dedícale canciones románticas y ponte de rodillas para pedirle que sea la mamá de tus futuros hijos.
Dios te hizo hombre y naciste equipado con el valor suficiente para expresar lo que hay en tu corazón. Eres varón de nacimiento, pero caballero por opción. Si con todo eso no logras conquistar su corazón, no te sientas deprimido ni subestimado; pero ten por seguro que eres un HOMBRE de los que ya no abundan, vas a hacer muy feliz a una mujer que realmente te merezca, y por si todo eso fuese poco, el Señor te usará en grande, porque ni siquiera el cielo puede darse el lujo de desperdiciar ese tipo de hombres que están dispuestos a todo, sin temor al ridículo y sin miedo al “qué dirán”.
Y a propósito de la historia que les conté…me gusta pensar que tal vez ella esté tan loca de amor como el, y en algún momento retomen aquel capítulo inconcluso. Tal vez nunca es demasiado tarde para escribir un gran final cinematográfico.
A ellas les encanta besar, es como recordar que el amor está vivo. Para muchos es un acto más en el infinito juego del amor. Besan como locos cuando la conocen, no importa si tienen 20, 40 o 60 años. El inicio de toda relación viene acompañado de besos cinematográficos. Pero con el pasar del tiempo y una vez conquistada la ‘presa’, parece que los besos no son tan importantes, “No es necesario demostrar tanto amor” dicen. “No exageres”, “En público ni pensarlo, eso era cuando éramos novios…”
Y los besos de cine se transforman en besos y con el tiempo en “piquitos de cariño”.
Ella suele dormirse con el recuerdo de los besos de cuando eran novios, aquellos que le hacían arder los labios y se reía con el corazón, como solamente los que aman saben hacerlo. El tiempo pasa y los besos también. Se vuelven anticuados y lo raro es que no dicen que es cosa de viejos, sino todo lo contrario: “No seas loca, eso es cosa de jóvenes, ya no somos adolescentes!”.
Por increíble que parezca se olvidan de besar y no se dan cuenta que también olvidan decir “te amo”, “te quiero”, “te necesito”, el complemento ideal de todo buen beso.
¿Te acuerdas cuando él te besaba y sentías que levantabas una pie del piso? Era un reflejo natural e inconsciente del momento, como cerrar los ojos o abrazar. ¿Qué beso bien dado no viene acompañado de un cálido abrazo y ojos cerrados? Aquel que te esconde debajo de tu protector, del hombre que te cuida y que en ese momento es el elegido. Pero también cuántos besos desperdiciados y estériles con personas que no valían la pena, que sabías de antemano que no terminarían en nada...
Al final de la vida, nunca te vas a arrepentir por los besos que diste y sí por los dejaste de dar, por los que no tuviste valor de pedir o simplemente la audacia de robarlo. Nunca vas a arrepentirte por haber dicho mil veces te amo, pero si vas a sufrir por aquella ocasión no lo dijiste ni siquiera una vez. Nunca diste aquel beso porque no te animaste ¿y si ella resultaba ser la mujer de tu vida?...buena pregunta para un viernes.
Imagínate que un día suena el teléfono y ocurriera esta inverosímil conversación.
- Hola, por favor con (…)
- Si. Habla ella ¿Con quién hablo?
- ¿Que tal? no te debes acordar de mi, soy (…) yo estaba enamoradísimo de ti ¿lo recuerdas?
- Pero eso fue hace más de veintitantos años!
- …exactamente hace 29 años.
- ¿Y...por qué se te ocurrió llamarme?
- ¿Eres feliz?
- No entiendo la pregunta…
- Pregunté si eres feliz.
- No se qué decirte…que se yo...esto es muy extraño!
- Bien. Me gustaría besarte.
- ¿Cómo?
- Si, lo que escuchaste, me gustaría darte aquel beso que no me animé hace casi 30 años. ¿Crees que todavía sea posible?
Posiblemente ella le dice que no, o le pregunta si está loco, borracho, consume drogas o directamente le corta el teléfono de cuajo. Pero es demasiado tarde y el no le puede explicar que hace casi treinta años que la ama y nunca la pudo olvidar. Como decirle que aquel beso que nunca le dio, le hizo falta durante toda su vida. “Ese beso que nunca di, es el que mas extraño”, piensa el, mientras cuelga el teléfono, aunque ni siquiera sepa a qué saben los labios de quien ha amado en silencio por décadas.
Se que la historia parece sacada de una película, pero de solo pensarlo, sentimos pena por el hombre que nunca se animó. Posiblemente es demasiado tarde y a menos que ella esté tan loca como el, las posibilidades de retomar aquel beso inconcluso es una en un millón.
Por eso es que insisto tanto, a pesar que algunos me critiquen sin piedad: Juégate, pelea por lo que amas, háblale, dile que la amas, que te mueres por ella, envíale flores, cartas, e-mails, mensajes de texto, dedícale canciones románticas y ponte de rodillas para pedirle que sea la mamá de tus futuros hijos.
Dios te hizo hombre y naciste equipado con el valor suficiente para expresar lo que hay en tu corazón. Eres varón de nacimiento, pero caballero por opción. Si con todo eso no logras conquistar su corazón, no te sientas deprimido ni subestimado; pero ten por seguro que eres un HOMBRE de los que ya no abundan, vas a hacer muy feliz a una mujer que realmente te merezca, y por si todo eso fuese poco, el Señor te usará en grande, porque ni siquiera el cielo puede darse el lujo de desperdiciar ese tipo de hombres que están dispuestos a todo, sin temor al ridículo y sin miedo al “qué dirán”.
Y a propósito de la historia que les conté…me gusta pensar que tal vez ella esté tan loca de amor como el, y en algún momento retomen aquel capítulo inconcluso. Tal vez nunca es demasiado tarde para escribir un gran final cinematográfico.
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